terça-feira, 4 de dezembro de 2012

Sandra Pien, Aqui no duele


Aquí no duele
50 poemas de Sandra Pien
Ed. Vinciguerra
Buenos Aires, 2010


Somente agora, dois anos depois que tive a alegria de receber o livro “Aquí no duele”, de Sandra Pien, consigo dar uma mirada mais atenta sobre os versos belos e singelos que compõem esse volume. É que, ademais das muitas cascas que nos envolve a vida, todavia estava ainda eu prisioneiro daquele vulcão que foi o “MiBorges.com”, cuja força foi tamanha que cometi a ousadia de traduzir para o português brasileiro. Creio que também a poetisa estava enredada nas fortes correntes que foi a influência devastadora que el poeta mayor de Buenos Aires teve sobre todos nós, pobres leitores latino-americanos. Em Aqui no duele, Sandra Pien redescobre o prazer e a força da poesia em toda a sua plenitude:

Cada uno busca en su camino
el aleteo del otro
la mirada murmurante
la impiadosa ilusión.
Sin parpadear encuentra
el otro lado de la lluvia
sólo susurro de pasos
el arqueo de su sombra
en vacío y exceso.  

Ocorre que a poesia também me abandonou, sentado numa cadeira, em pleno deserto, nu de toda vaidade, pois que tive a audácia de querer libertar-me daquelas garras que costumam escravizar o poeta para sempre: a palavra. Agora que o tempo tirou-me o peso dessa influência e deixou meu corpo bem mais leve, sinto-me capacitado a desfrutar essa bela poesia que Sandra Pien escreve, também ela liberta das amarras que inspiraram aquele longo poema.

Es la verdad del agua
el día que siempre ríe
de mis labradas manos cortas
y un eco distante en la piel
espeja sólo desiertas burbujas
en despellejados oídos. 

O consagrado “MiBorges.com” encontra-se já inscrito entre as maiores manifestações poéticas das letras portenhas, cuja estética está bem fincada no mais avançado e moderno veículo que as letras ganharam neste século 21, a internet. Agora, porém, desfrutamos a poesia por inteiro, em toda a sua plenitude, e convém aproveitar esse momento sem pressa, passo a passo, como a subir os 365 degraus da Igreja da Penha, em pagamento de alguma promessa. Tendo alcançado o cume de sua produção, Sandra Pien agora cumpre suas obrigações com a musa e desfila em 50 poemas a lírica mais perfeita e justa que o poeta pode exprimir.

Cronista siempre
para alumbrar historias escondidas
en palabras navegantes y náufragas

Digo aqui que valeu a pena ter cometido essa grave falta com a minha admirada Sandra Pien, falta que me deixou com o espírito livre para desfrutar em plena ascensão a lírica moderna dessa grande poeta argentina. Repasso a meus poucos e especiais leitores uma seleção de “Aqui no duele”, feita pela própria autora, no idioma original, posto que o espanhol argentino é muito mais delicioso e original lido assim. Desfrutemos, pois, a belíssima poesia de Sandra Pien.

I

Para aprender
del filo de la ausencia
pequeño surco de salobre esperanza.
Y entre el horizonte y el mar
la travesía. 

II

Improvisar realidades
reinventar apuntes
por un amanecer templado de besos
apostar y perder toda la llanura
desde la puerta entornada.

III

¿Hacerle caso al obsceno hastío del día a día?
El cielo y el infierno y en el medio el ser
y seguirle la huella al alarido de la luz
para atrapar el viento.

IV

Y sobre él
juego de círculos
la mismidad del claroscuro
disperso soplo de sal
dibujado en la arena.

V

Es la verdad del agua
el día que siempre ríe
de mis labradas manos cortas
y un eco distante en la piel
espeja sólo desiertas burbujas
en despellejados oídos. 

VI

Fosforece una árida voz
cansado perro de presa
casi vislumbre de la mañana.
Es repetir y golpear márgenes
y es siempre insistir
para poder volver
a las trampas sin memoria
al retrato en tornasol hecho trizas. 

VIII

Qué extraña condena es el alma
curioso el dolor allí
sutil punzante intangible
y no poder atreverse siquiera a desterrar
los llantos de un infinito día que se alimona.

IX

Sentidos y contrasentidos
cada cambio de marea se mece
siempre a solas
entre escapar e insistir
casi sin palabras.
En el aire aceitunado
el pudor perfuma
polvo de tierra seca entre los dedos
y entre los resquicios
y entre las urgencias
se diluye la tarde. 

X

Cada uno busca en su camino
el aleteo del otro
la mirada murmurante
la impiadosa ilusión.
Sin parpadear encuentra
el otro lado de la lluvia
sólo susurro de pasos
el arqueo de su sombra
en vacío y exceso.  

XI

Desenfado y frescura
y cierta osadía afinada
y ese asomo de tristeza azul
y ser adolescente asidua.
Tramposa ingenuidad
sonrisa llena de gracia y sol
eternidad de juegos seductores
severa soledad cantada.
La última vez que la vi instruía quimeras
arbitrario destino pura visión de azar.
Desde la terraza del caserón
talismán de inocencia libre
encandilada al filo de la porfía
daba tiempo al tiempo
echando raíces en la incertidumbre. 

XII

Me dicen encender los fuegos de la casa
simple temblor de felicidad
me dicen levantar la cabeza y mirar alrededor
y recibir al viajero de la arena fina
y dar refugio a flor de piel.
Y en el límite convocado
ofrecer los pezones del poema.

XIII

Pero me atraen los muelles
inútil resistencia humana
la de los besos tormentosos noctilucos
en el delirio del dolor del deseo.
Sólo yo y la noche
y él a kilómetros y en mí.
¿Yo soy yo? No lo sé.
Ni penumbra ni sombra
me anudo al silencio. 

XIV

Leo poesía en la calle
la luz del sol sobre el papel
franquea las puertas hacia lo vertical
en el eco de sus manos
feliz espacio fuera del afuera.

Le robo tiempo al tiempo
esperándolo.

XV

Hay días en que estoy tan cansada
en que el mayor descubrimiento es el silencio
en que se enmaraña la misteriosa entrega
en que el mundo ordenado se desvanece.

Y voces y murmullos que se abren camino
el ojo desnudo en el antiguo arte de recordar
naderías y soledades.

Y el diario dice que llueve. 

XVI

Desde siempre amo la noche
ese estar fuera del tiempo
muda oscilación
memoria de la certeza
de la luz de mañana
del olor a herbaje recién cortado
de que el destino es
una celada de la realidad. 

XIX

He venido desde tan lejos
y viajo y viajo
con sed de búsqueda
hasta que llego
hasta que viene a mí
y estoy siempre en puerto en sus manos. 

XX

En tránsito de ilusiones
perfume de piel de limón
y sacar de debajo de la tierra
cuánto de luz hay en la oscuridad
cuánto de oscuridad hay en la luz.  

XLVII

Cada tanto asoma
un día soplo de primavera
estela de palabras
en impresionista luz
y realismo sin vocación.
Cuando un fuego ancestral se enciende
la gente se acerca
a esa ventana de la vida.

XLVIII

Se trata de que no duela tanto
abismal quietud veloz
para que no duela tanto
esta noche en pleno día
este azar sin fronteras.
Convierte tu muro en un peldaño decía Rilke
la apariencia que asume la realidad.

XLIX

Sangra la desolación de las certezas
duelen las vacilaciones de fragmentos
abordan los manotazos de mejor aire
renuncia la respiración artificial
grisea el rastro humano en estéril olvido
cruje el alumbramiento de angustias.
Sin embargo se escapa
cincuenta veces cincuenta sigue siendo
se filigrana húmeda mi escritura bajo la piel.

L

Cronista siempre
para alumbrar historias escondidas
en palabras navegantes y náufragas
habitadas desde las raíces de los ojos
inicio de lo que no inicia ni concluye
por la sola certeza de esperar el color
y así amparar el dolor en el agua
enramar el silencio
dulcificar la soledad
develar la sombra
pasionar e iluminar las nuevas manos
y ver qué nos trae hoy la marea
para salir siempre al camino. 
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